Un chaval de 17 años baja del autobús y busca un psiquiátrico, lugar luego llamado “El borda”. Ve a una viejita con una bolsita e intuye que se dirigía al psiquiátrico, así que la sigue.

Acertó. La mujer, en efecto, iba de visita al psiquiátrico.

El chaval siguió visitando “El Borda” durante seis meses, día tras día, y así nació su primer cortometraje “Un largo silencio”.

Eliseo Subiela murió el pasado 25 de diciembre y por eso estoy escribiendo este post. Nos dejó, entre otras muchas películas, “Hombre mirando al Sudeste”(1986) y “El lado oscuro del corazón”, “no te mueras sin decirme dónde vas” o “El resultado del amor”. Yo iba a hablarte de cómo una película como “El lado oscuro del corazón” se pudo convertir en un éxito comercial, pero como no lo sé, y como el propio Eliseo Subiela no lo sabe tampoco, y como nadie lo sabe, mejor hablo de otra cosa. Buscando la fórmula del éxito, esa que no existe, rastree por la página oficial de Eliseo Subiela y por algunas entrevistas en Youtube. Me ha costado elegir qué cuento de él en este breve homenaje póstumo. Me quedo con su consejo a los estudiantes de cine: “hay que hacer”. Estudia, ve a clase, pero por encima de todo, “haz”.

curso de guionAquel chaval que siguió a la viejita fue el mismo que después de ganar bastante pasta con “Hombre mirando al sudeste”, se la gastó en “Últimas imágenes del naufragio” que fue un fracaso comercial. Y después del fracaso comercial, se atreve con “El lado oscuro del corazón”, una película maravillosamente inclasificable, pero cuyo éxito comercial es directamente un milagro. Este fragmento de su trayectoria explica la pasión por hacer cine, esa que hace, en sus propias palabras, que el cine y la vida sean una misma cosa. A esa pasión Eliseo Subiela la llama “la llamita”. Condición imprescindible para hacer cine. Si la reconoces dentro de ti, estás perdido. Yo la reconozco en muchos de vosotros, en muchas de vosotras. En las cañas de antes de Navidad, alguno me recordaba la responsabilidad de avivar esa llamita. Te aseguro que no me siento culpable; al contrario, espero que como Eliseo Subiela dice que hacía, tú también en cada cortometraje, en cada película, abras tu corazón, lo pongas en una bandejita y me lo mandes.

En la página de Eliseo Subiela, en el apartado “contacto” se puede leer “para comunicarse con Eliseo Subiela, puede hacerlo enviando un mail a a info@eliseosubiela.com”. También deja un teléfono de Buenos Aires. Voy a probar suerte.

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