Patricia González, ex alumna de cine de Metrópolis, ha estrenado recientemente en el Palacio de la Prensa de Callao, su documental «El bien silencioso».

En este post, queremos reproducir el discurso que Patricia dio en el estreno, donde cuenta cómo surgió la idea del documental y por qué es tan necesario lo que en él se cuenta:

«El 22 de marzo, se celebra el “Día Internacional del Agua” y es por eso que hoy estamos aquí, para recordar que en muchos lugares de la tierra, muchas personas no tienen acceso al agua.

¿Quién me iba a decir que este humilde proyecto por lo que me he movido estos dos últimos años, lo ha generado la bondad desinteresada de un niño?

Y Así comienza esta aventura:
A dos semanas del cumpleaños de mi hijo, le pregunté sobre qué quería que le regalase. Me dijo que para su 13 cumpleaños quería hacer algo distinto. En vez de recibir regalos de sus familiares y amigos quería que ese dinero se donase a alguna labor social.

Nos pusimos a investigar dónde podríamos donar el dinero y encontramos que en Misiones Salesianas tenían varios proyectos: Alimentación, educación y construcción de pozos de aguas. Mi hijo decide, con buen criterio, que para alimentación y educación es necesario tener agua. Así que se decidió que lo poco que pudiéramos aportar sería para ese pozo, y así se lo hicimos saber a los Salesianos.
Al comunicárselo a los padres de sus amigos y a nuestra familia, decidieron unirse a la causa. Gracias a ellos y a otros muchos donantes anónimos que dieron la mayor cantidad de dinero, se pudo construir un pozo de agua en la aldea de Tabi (Togo) en la frontera con Burkina Faso y Ghana.

El proceso fue tan inspirador que decidimos documentarlo para intentar mostrar de la forma más viva posible las necesidades que hay detrás de la falta de agua.
También queremos dar testimonio con este documental que el dinero que se dona a los Misioneros Salesianos llega realmente a los lugares donde más se necesita y sí están bien canalizados en alimentación, educación y construcción de pozos de agua. Hemos sido testigos de ello al estar in situ conviviendo en sus lugares de trabajo y la labor tan especial que hacen con aquellos poblados y personas olvidados por la sociedad y los gobiernos.
A través de este documental, queremos mostrar la realidad que muchas veces nosotros, no la queremos ver porque no nos toca de cerca!
A través de este documental, queremos que se escuche la voz de tantas niñas y jóvenes que no pueden ir a la escuela.
Una realidad que viven día a día tantas familias al no poder acceder al agua potable.
Un problema que padecen las niñas y jóvenes, pues son ellas las que muchas veces, deben ir en busca del agua para poder realizar las labores domésticas.
Son ellas las que deben recorrer muchos kilómetros, varias veces al día, y frecuentemente solas, lo que las convierte en presa fácil de secuestros, accidentes, violaciones…
Además no pueden asistir a la escuela y no pueden prepararse para tener un futuro mejor. Muchas de estas niñas y jóvenes se ven abocadas al matrimonio a muy temprana edad o, lo que es peor, trabajando en los bares de alterne ejerciendo la prostitución …
Pero lo que para mí hizo más ruido en este viaje son justo las personas que no aparecen en los medios. Hablo de aquellos que dan su vida por ayudar a los más necesitados dejándolo todo para ir a lugares apartados y peligrosos, olvidándose de sí mismos para entregarse a los demás. Y todo esto sin hacer ruido ni esperar nada a cambio, solo desean y viven por aquellas personas que no han tenido oportunidades.

Quieren y trabajan por las personas para que puedan tener una vida más digna, para que puedan acceder a un futuro más prometedor y tengan por lo menos lo mínimo para poder subsistir.
Hablo, por ejemplo, de Antonio César Fernández. El último misionero que fue asesinado por los yihadistas en Burkina Fasso, a 15 kilómetros de Tabi y que como otras tantas personas que han trabajado y que trabajan en muchos lugares apartados del mundo, han entregado su vida por los demás. Ellos son los verdaderos héroes de nuestra historia.
Hay que apoyar todavía a los que están allí que dan su tiempo y dedicación a los más necesitados y a los que hay que seguir respaldando, para que con su labor callada y silenciosa puedan continuar con su trabajo asistiendo a los más pobres. No todos podemos ir a estos lugares tan peligrosos pero, si podemos colaborar con aportaciones económicas para que ellos puedan continuar con su actividad y contribuir a que sus habitantes tengan una vida más digna…..

Porque…

“El mal hace mucho ruido, en cambio el bien es… Silencioso”

Quiero dar las gracias a todas la personas que han colaborado de alguna manera con la realización de este documental y que lo han hecho también de manera callada.
Doy las gracias al equipo que estuvo conmigo en todo momento, Manuel, Alejandro, Antonio, Saida, por su dedicación y creatividad. Quiero dar las gracias a los habitantes de Tabi por toda su entrega y generosidad para este documental.
Y por último, quiero dar las gracias a Misiones Salesianas por abrirme las puertas para que pudiéramos viajar y vivir con las personas que trabajan por los habitantes de Cinkassé y de Tabi, en especial al Padre Bernabé y a María José por su ayuda en toda la logística y por darnos la oportunidad de mostrar y contar una realidad que viven día a día muchas personas y en especial nuestra protagonista, Dambé. Una joven de 16 años que no sabe leer ni escribir porque nunca ha tenido la oportunidad de ir a la escuela. Esperamos, que mostrando este problema, aportemos nuestro granito de arena y podamos cambiar para bien la vida de muchas familias.

Muchas gracias.»

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