Por Luis Cámara

Es el primer día del curso inicial de cine y televisión de Metrópolis. Se nos entrega un calendario con el resumen de cada clase a impartir y de primeras, tras un vistazo somero, me llaman la atención las de los días 12, 14 y 16 de diciembre: Diaporama. Desconozco su significado y ansío que la explicación del resto de fechas sea lo más concisa posible para llegar con premura a ese punto que tanta atracción me ha provocado.

Una serie de diapositivas proyectadas sobre una pantalla acompañadas por música, con un fin narrativo y en ausencia de diálogos es el resumen que puedo hacer de primeras sobre el diaporama. Pero es más, mucho más. Desde ese primer día la mente ya empieza a merodear por sus inquietudes más profundas para hallar una historia que plasmar en imágenes. No es sencilla la propuesta pero sí tremendamente atractiva. Aunque a priori no se entiende que no se pueda utilizar la tecnología digital, después todos comprenderemos las bondades pedagógicas que esconde el sistema analógico. Hay que buscar por tanto una cámara de fotos convencional (de carrete) -que la escuela también te puede prestar-, y que sirve para sumar un añadido más de dificultad al comienzo de la aventura ya que es un sistema en el olvido para los más veteranos e incluso desconocido para los más jóvenes. Es más duro, menos funcional, pero seguro que más educativo, reflexivo y hasta subyugante.

Arranquemos.

A menudo la música es una fuente de inspiración inagotable para muchos aspectos de la vida. En la faceta de creación también lo es, al menos para mí. Soy muy insistente con determinados temas que se adentran en mis pensamientos en bucle sin capacidad para salir de ellos. Al final se evaden, pero normalmente cuando logran su objetivo, ya que las cosas suelen pasar por algo, aunque algunas veces convenga que la respuesta para ese algo sea un lacónico porque sí. Por entonces atrapaba mis obsesiones el tema “No puedo vivir sin ti” de Los Ronaldos pero en una versión de Coque Malla y Anita B. Sweet, magistral por otra parte. Esta melodía me evocaba una y otra vez el terrible maltrato machista que hoy en día azota con virulencia nuestra sociedad, pero sentía que era solamente parte de la historia que yo quería transmitir. Con un tiempo relativamente importante por delante y mientras todos nos familiarizábamos con Eisenstein, los Planos Medios, el primer principio cinematográfico, el suspense hitchcockniano o perfeccionábamos los storyboard, las ideas fluían por la mente dando forma a un proyecto que cada vez me parecía más atractivo.

Los flashback son una constante en la vida, en mi vida, en mis inquietudes, en mi forma de entender la narración, y quizás por ello regresé al 10 de octubre -ese primer día de clase- para recordar las palabras de Guillermo que daban como mejor Diaporama del año anterior el de Enrique, que narraba la historia de una abuela que ante la espera infructuosa de la llegada de su nieto pequeño por Navidad toma una difícil (fácil) decisión: Se quita la vida. Ese retorno al comienzo me inspiró para saber que Ainhoa -una niña de cinco años- sería la protagonista del mío. Yo sí deseaba que la pequeña apareciese, supongo que no quería evitar los suicidios necesariamente pero sí tuve claro que ella sería mi protagonista con el valor añadido de trabajo que conlleva hacerlo con alguien de su edad. Después incorporé la magia al realismo social que estaba desarrollando con la inestimable ayuda de la canción en bucle que Coque Malla ya me había interiorizado. Iba a contar una historia triste dentro de un contexto de relativo realismo mágico. Cómo no, tenía que jugar con los flashback y para ello decidí probar con los filtros directamente en cámara. Para el revelado en blanco y negro creo que ya llegaba unos 15 años tarde.

Somos 17 compañeros en clase y la tensión, emoción e incertidumbre se apodera en cierto modo de nosotros. Oímos cosas, algún detalle, vemos retazos de proyectos en las redes sociales, y, aunque deseamos que lleguen las proyecciones para ver todos los trabajos, nos reservamos la celosa intimidad de cada cual.

Se acerca el día D (Domingo) y hay que movilizar actores, buscar localizaciones y hacerse con el vestuario y el atrezzo adecuado. Los personajes están escritos con los intérpretes que les van a dar vida ya en la mente. Son todos familiares y amigos que aceptan sin vacilar. Parece que tienen mucha fe en mis posibilidades y eso siempre es de agradecer para el cultivo de las vanidades y egos. Las localizaciones no serán un problema, aunque el tener que pisar un cementerio siempre te genera un poco de duda por la posibilidad de que alguien ajeno al trabajo se sienta ofendido porque un extraño quiera acudir a crear una historia en lugar de ir a recordarla.

Llega el día elegido para efectuar las fotografías, en mi caso amanece lluvioso y gris. A las 9 de la mañana recogemos a Eva, que se encargará de dar el color mágico a mi historia. Nos dirigimos a un cementerio de la capital y esperamos unos minutos la llegada de la familia que interpretará al padre, madre y niña. Hacemos las fotos pertinentes. Después, ayudados de paraguas para evitar calarnos, recogemos y nos dirigimos a otra localización. El objetivo es hacer los exteriores pero el diluvio llega a ser hasta impertinente. Cambiamos de planes y pasamos a las tomas de la casa. Se prepara todo con diligencia. Hacemos unas pocas fotos y parece que la climatología nos da un respiro. Todos a la calle.

Intentamos utilizar el plan B ya que vuelve a llover, pero unos andamios mirando al cielo abortan el plan a resguardo. Continúa lloviznando pero hay que hacer el trabajo. Improvisamos y lo hacemos con la mirada curiosa de los viandantes que prefieren sufrir las inclemencias del tiempo a marcharse con la incertidumbre de la ignorancia. Volvemos a casa, comemos, acabamos de fotografiar, recogemos los carretes y a esperar que el resultado sea lo más parecido a lo presoñado.

Me acerco al único laboratorio de Madrid que sigue revelando en analógico y dejo mis trabajos. Al recogerlo compruebo que el resultado final de uno de los carretes es el negro más absoluto. Me conformo y tengo que adaptar el resto de imágenes. Posteriormente me queda la duda del correcto cometido por parte del laboratorio ya que algunos compañeros sufren contratiempos achacables en exclusiva al mal hacer de esos profesionales.

Por fin llega el lunes 12 de diciembre y al llegar a clase me ofrecen un carro para colocar mis diapositivas. Las posiciono y lo completo. Sí, he seleccionado 50 pero no significa nada, pronto comprobaré con admiración que una historia de venganza acompañada con música de “Los intocables de Elliot Ness” es suficiente contarla con 10 planos. “Carne de mi carne” sustituye a Enrique como mejor trabajo del año y curiosamente en los dos existe la figura de un niño y en ambos está ausente. Grande Jordi.

Antes John nos ha dado “El beso” con la violencia y la demencia de un hacha. ¿Estará loco? ¡Pues que vivan los locos si hacen cosas así!

Llega mi turno y proyecto “Abracadabra”. Los 50 planos se suceden con la pausa justa mientras Tina Gau interpreta al violonchelo el éxito comercial Blank Space de Taylor Swift. Ainhoa conquista los corazones de todos los allí presentes, y solo por eso creo que el trabajo ha merecido la pena, a pesar de que el fallecimiento de la Maga deja algún que otro mal sabor de boca.

Es curioso que con las mismas pautas cada uno lleguemos a un final totalmente distinto. Dice mucho de las bondades de la mente humana o de las diversidades plasmadas en forma de arte. Le pese a quien le pese, contar algo, inventar o ingeniar no deja de ser una forma artística de expresión, una manera de vaciar esas inquietudes que saturan en ocasiones nuestro interior.

Una realidad paralela al más puro estilo hitchcockniano dividida en dos partes y acompasada cada una por la introducción musical de Vértigo o por Hold on the jet. Una reunión de amigos que homenajean “Los diez negritos” de Agatha Christie. Una clonación humana con banda sonora original. Un homicidio a su esposo de manos de una mujer maltratada mientras Sweet dreams de Marilyn Manson se escucha de fondo. Un cara o cruz al blackjack como recurso de supervivencia. Un perro reencontrado. Una pesadilla que se convierte en una realidad cruenta. Un suicidio inducido por la insoportable y recurrente violencia de género en el que se añoran tiempos mejores y no se soportan los actuales. Un viaje sin el inseparable compañero pero con un abrigo como legado inmortal y there´s no place like home armonizando la escucha. Un guiño a Saw con principio y final sangriento. La carta de Hogwarts que todos los enamorados del universo Harry Potter alguna vez quisimos recibir. Un homenaje a la perfección i mposible de Balzac con la pieza Nessun Dorma.

Estos trabajos, con más o menos acierto técnico o con menor o mayor alma, es lo que cada uno hemos aportado a este regalo que se llama Diaporama. Aplaudamos lo nuestro y lo de todos los demás, porque nos encante o nos deje indiferentes, no dejan de ser soñaciones que compartimos para vaciar nuestro interior, reflexionar y volverlo a llenar. De todo se aprende y de proyectos como este mucho más.

 

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