Premio al mejor actor, perdón, a la mejor actriz. Ah!, no a la mejor interpretación, ¡¡¡¡A VER SI LO DECIMOS BIEN DE UNA VEZ!!!!   Premio (meter nombre del festival) a la interpretación.

Hace 98 ediciones de los GUSTAVITOS (OMG 98 ediciones, qué despropósito) Clara y yo decidimos que era una estupidez como un piano dar un premio a la mejor interpretación masculina y luego otro diferente a la femenina. Corrían los años 80 y ya entonces pre-veíamos el problemón de en qué sección darle un premio de interpretación a “Brays Efe” por su personaje Paquita Salas, y eso que aún faltaban 3 años para que Brays naciera.

En los 80 algunos lo teníamos muy claro: una vez en marcha un gran marco legal que garantizase derechos, independientemente del sexo raza etc… y una vez que las legislaciones estaban acoplándose a ello, mantener políticas de discriminación positiva o diferencial, como era un premio para mujeres distinto del de los hombres, no nos parecía acorde con los tiempos. Así que en la primera edición de los GUSTAVITOS no hubo premio al mejor actor y/o actriz, lo hubo a la interpretación. Aquellos Gustavitos tuvieron un presupuesto de 8 Euros.

Pero, no fuimos noticia, y sí lo es que el Festival de San Sebastián, un festival de clase A con un presupuesto serio (más de 8 millones de euros) y una tradición sólida, parece que recoge el guante, y va a suprimir la diferenciación entre hombre y mujer para premiar la  interpretación. Sin embargo las razones aducidas son otras: “permitir premiar a identidades que no se adscriben a los géneros masculino o femenino”, y unirse a lo ya realizado en el Festival de Berlín. Vaya desilusión: aunque las razones aducidas simplemente parecen una fotocopia del mainstream, creo que el resultado es correcto.

Dentro de unos años, muy pocos, se realizarán papers que demostrarán que determinado colectivo está infrarrepresentado en la otorgación de premios de “x” y los jurados serán los primeros en aplicar políticas ocultas de discriminación positiva porque así se creerán personas más justas.

Discriminar consiste en dar un trato diferente a personas que merecían el mismo trato, lo que supone beneficiar a unos y perjudicar a otros. Y la discriminación positiva es dar un trato diferente a personas que merecían el mismo trato, lo que supone perjudicar a unos y beneficiar a otros.

Eliminar los premios a la interpretación femenina y masculina se está entendiendo como un método de discriminación positiva para los colectivos que no se adscriban a  un género en concreto, en vez de lo que debiera ser: La eliminación casi ancestral de una discriminación sin sentido.

¿Y lo de mejor?  Es tan tremendamente subjetivo valorar la calidad de una interpretación, es tan marciano premiar a alguien por no ser él/ella durante un rato, que si no disponemos del parámetro de cómo es él/ella de un modo natural es imposible saber qué mecanismos puso en marcha para dar verdad a ese personaje.  Así que la palabra mejor, también la eliminamos del protocolo de entrega de premios de los GUSTAVITOS, más bien como un acto de precaución y humildad antes que cobardía por defender una decisión, y sobre todo: ¿qué pasa si a dos miembros del jurado la interpretación de fulano es juzgada de modo antagónico?

Supongo que dentro de otros 30 años los Festivales de cine irán eliminando la palabra “mejor” de sus premios, como ya hicieron en los Oscar cuando sustituyeron “y el ganador es…”   por ” el Oscar va para…”   

Woody Allen, ganador de infinitos premios, no los recoge (excepto el Príncipe de Asturias y algún otro) porque se niega a pensar que su película sea mejor o peor que el resto de las participantes. Seguro que si se elimina el vocablo “mejor”  Woody habría recogido un buen puñado de estatuillas, y desde luego tendría un Gustavito en lugar preferente.

Pero como Woody no va a venir a recoger su premio y solo por llevar la contraria, me estoy pensando la posibilidad de crear un premio de discriminación positiva y reconocimiento al alumno que más veces diga “en plan” a lo largo del curso. De ese modo compensaríamos una pobre manera de expresarse con un premio, para que quede claro que todos tenemos derecho a ser premiados por algo. Sin embargo es el premio al mejor guion escrito por un zurdo el que sin lugar a dudas llegará primero, ya que la presión realizada por la asociación internacional de guionistas zurdos (international association of lefty scriptwriters)  ha llegado a todas las esferas, independientemente de su diámetro, y me temo que los próximos Gustavitos tendrán que rendir cuenta ante el mencionado lobby.

Ya me han advertido que  tengo que firmar este post (soy Guillermo) y avisar de que Metrópolis no se adscribe al contenido de ningún post.

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