STEREO(PHONE)ICO

Ricardo Villa, antiguo alumno de Metrópolis, es el director y protagonista del cortometraje Stereo(phone)ico, una historia de vidas cruzadas que escribió hace unos años, cuando comenzó sus estudios de cine en Madrid.


Ricardo vino desde Puerto Rico para estudiar el curso de Vídeo uno, Lenguaje Audiovisual, en Metrópolis hace tres veranos. En este curso, además de las clases teóricas, se presentan unos cuantos guiones y se selecciona el mejor de todos, para rodarlo como proyecto de fin de curso. La historia de Ricardo, nacida de una serie de experiencias muy personales, salió elegida y todo el equipo preparó el rodaje. Ricardo tuvo que adelantar su regreso a Puerto Rico, por lo que no pudo estar presente en la preparación y el rodaje de su historia.


Desde entonces, siempre ha buscado la ocasión de poder volver a rodar Stereo(phone)ico a su manera. Conocimos a Ricardo en el curso de cine 16 mm. Entre otras cosas, fue el director de Incesto, una linda historia de amor entre hermanos que disfrutamos muchísimo. No sólo fue un placer aprender y trabajar con él, sino que además se ha convertido en el alma del grupo y en un gran amigo.


Nos pusimos manos a la obra. Yo intenté ayudarle todo lo que pude, como ayudante de dirección y como todo lo que me pidiera. Y el equipo funcionó fenomenal, trabajando de manera rápida y diligente. David (Fox) fue operador de cámara, David (Quentin) se encargó del sonido y Laura fue Script. Y entre todos hicimos cientos de fotos.


La foto me parece alucinante. Sobre todo por la cantidad de recursos e imaginación que tuvieron, iluminando con focos, flexos y ¡hasta linternas! Los encargados de esta tarea fueron nuestros compañeros Jose, Samuel y Adolfo, que crearon los distintos ambientes donde se desarrollaba la historia. También ayudaron mucho en la decoración y el atrezzo.


Los protagonistas de Stereo(phone)ico, además de Ricardo, fueron Santi Ibáñez (el padre de Fox) y Patricia Mediavilla, una actriz que conocimos hace unos años en un casting en Metrópolis, y que ha trabajado en No digas nada, una película de Felipe Jiménez Luna que se estrenará a finales de diciembre y que os animo a que veáis.


Las dos jornadas transcurrieron sin incidentes, salvo los típicos de un rodaje, como ruidos extraños, un foco que entra en plano o algún espontáneo por la calle. De hecho, unos chavales pararon el coche para saludarnos, creyendo que éramos del programa de Buenafuente. ¡Confundieron a Quentin con el Follonero!


Hubo momentos grandiosos y muy buen ambiente. Y no faltaron las risas a la hora de ingeniar los planos. Cuando los recursos y el espacio son algo limitados, hay que echarle imaginación. Por ejemplo, para grabar cenitales, o personas tirándose por ventanas…


Ricardo va a montar el corto con un amigo en Puerto Rico estas navidades. Espero que podamos hacer un estreno oficial a la vuelta de las vacaciones, al que estaréis todos invitados.

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