Ya sabes que soy muy fan de la Fundéu, Fundación del español urgente, y que no es la primera vez, ni será la última que menciono una de sus recomendaciones en un post. En los cursos de guion insisto en que un dominio impecable del lenguaje es tu mejor herramienta. Y sí, lo digo una y otra vez porque es una verdad como un templo. Es muy útil por ejemplo para poner en palabras lo que tienes en la cabeza o para dar la voz que quieres a un personaje. Y si soy incondicional de las recomendaciones de la Fundéu es por cosas como las que os voy a contar hoy.

En realidad, en este post no quería insistir en lo de usar bien el lenguaje, quería hablar de una de las virtudes de la buena escritura: hacer visible lo que escribes antes de que llegue a la pantalla, desde las páginas de tu guion. En “La práctica del relato”, un libro que aconsejo vivamente, Ángel Zapata, habla de sobre la visibilidad en la escritura y para ello coloca un cocodrilo roncando encima de una cama. Cada ve que entro en mi habitación temo y a la vez deseo que aparezca ese cocodrilo—cosas peores han roncado sobre mi cama— , así que invoco al cocodrilo en todos los cursos sin excepción.

Y a estas alturas te estarás preguntando la relación entre la visibilidad en la escritura y la Fundéu. La respuesta es una osa llamada Paula. Ella y su asistenta científica. Dos personajes de esos que se “graban a fuego en la retina”, en palabras de Ángel Zapata.

En esta recomendación, la Fundéu nos hace saber que la palabra “asistenta” es una forma válida para aludir a las mujeres que realizan tareas de asistencia. Nos lo recuerda porque la palabra ha estado ligada a al ejercicio profesional de tareas domésticas, pero en esta forma femenina no se usa mucho para mencionar otras labores de asistencia. Ocurre con algunos vocablos: se toma la forma femenina para designar quehaceres considerados tradicionalmente propios de nuestro sexo, como limpiar, pero hay reticencias cuando se usa para otros cometidos. Esta otra recomendación lo explica muy bien al hilo de la palabra “presidenta”, y ya de paso verás por qué la Fundéu está presente en mis oraciones y debería estarlo en las tuyas.curso de guion

Mi celebración del 8 de marzo ya la hice aquí, con un montón de guionistas retratando personajes femeninos, así que vuelvo a la visibilidad en la escritura. En la recomendación de la Fundéu que os comento, el autor o autora pone el siguiente ejemplo:

“La osa Paula es alimentada por la asistenta científica”.

Te puedes imaginar cómo me tiemblan las piernas al ver en muy pocas líneas un recordatorio de uso del lenguaje en femenino y un ejemplo de escritura visual tan deslumbrante. Porque la osa Paula se ha quedado para siempre en tu cabeza, ¿verdad? y su asistenta científica también. Es esa mujer de pelo castaño con coleta que siempre viste unos vaqueros que le están grandes. A veces lleva gafas y a veces no. El lunes llega al zoo con ojeras porque los domingos por la noche va a bailar a un local de música latina y la sesión se alarga hasta las tantas. Todo esto sobre la asistenta científica no lo dice la recomendación de la Fundéu, pero es lo que tiene la buena escritura, que te dispara la imaginación y pone a las asistentas científicas, a las osas y a quien se tercie ante tus ojos.

En clase, esto de la visibilidad lo hacéis con frecuencia y siempre aplaudo: el sábado tuvimos a una chica al borde un acantilado pensándose si saltar o no, a otra asistenta esperando que su jefa se beba la leche envenenada del desayuno y al niño Lucas acelerando sobre su bicicleta para escaparse de casa. Y también anduvimos buscando una imagen para mostrar la soledad cuando estás rodeado de gente, alguna imagen inolvidable, tan inolvidable como la osa Paula y su asistenta científica.

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